29 de agosto de 2016

May the bridges I burn light the way.



Nunca sé lo que es, pero sé que es la antesala de algo bueno, y la música, constante recordatorio que nada existe antes de pasar por mi cabeza.
Entre más crezco más me gusta el atmospheric black, haha.


VIOLET COLD, gracias por existir, hoy me duermo contigo.



12 de abril de 2016

Bullets


Ya no estoy tan segura qué tanto eres tú, qué tanto soy yo y qué tanto es ese doctor que está igualito a ti. Lo veo todos los días, tan idénticos como mi recuerdo me permiten que sean. Lo veo a las ocho de la mañana, cuando voy más apurada, más cansada, y siempre, siempre le sonrío aunque, igual que tú, no hace el mínimo esfuerzo en voltearme a ver. Hay días en los que no lo soporto, su mera existencia me molesta y he tenido que cambiar de lugar para no tener que verte. Verlo.
A veces he querido llegar a contarle mi día, y decirte que el imbécil del ex novio de Natalia hace como si no me conociera y ya sé que nunca te cayó bien pero yo lo quise mucho por alguna razón que ya sé que me vas a refutar si algún día te enteraras de esto. También hay otras veces, como hoy, que no sé qué tan normal sea que me sienta así. Me cuestiono tanto que me desconozco y a veces ni siquiera sé qué significan todas estas preguntas que me hago. Pero bueno, pasa, y como cada año consecutivo me encuentro buscándote en donde puedo evitando a toda costa el fatídico mensaje por facebook de "¿cómo estás?".
Ya no quiero que me traicione la memoria.



18 de febrero de 2016

440, cama 4




Me tengo que parar enfrente de un paciente en aproximadamente veinte minutos, hipotiroideo, depresivo, post quirófano, y yo, pensando en la morfología de un montón de piel, hueso y ojos que me hacen sentir que no valgo nada, que no soy nada y que me falta mucho para poder salir de esto. Qué difícil es no querer ser lo que tú quisuieras que fuera.  

12 de diciembre de 2015



“She was lost in her longing to understand.”
—Gabriel Garcia Marquez, Love in the Time of Cholera

23 de septiembre de 2015

No se me olvida cómo hablas



...y pasan los años y pasa la razón y me pasa por encima el corazón y por más que quiero no puedo olvidar cómo hablas.
Ojalá no estuvieras en el mismo continente.




10 de agosto de 2015



Siempre hablo de monumentos, alegorías de estructuras erguidas en un plano material tangible, los describo con el idioma en el que se me educó y trato, siempre manteniendo la metáfora asidua, de construir algo que se pueda ver. Toda mi intención es hacer un puente entre otros ojos y los míos, pero por más que escribo y leo y siento no hay comparación con los altares que en realidad hay en mi mente y mis habilidades descriptivas me fallan ante la maravilla del uso del español.
El problema es que más que monumentos son monstruos, pero el instinto de supervivencia les rinde homenaje haciéndolos edificios, obras de arte y esculturas que yo jamás podría formar con mis manos. Ojalá pudiera escribir de felicidad, no sentir una punzada en el estómago y que de ese agujero saliera como concreto, como cera, como barro, todo lo que me afecta el sistema límbico, miasma visceral y una amplia variedad de material inmundo, para tratar de hacer algo un tanto más estético y que no destruyera las bases en las que se forja la estabilidad emocional.