11 de noviembre de 2013

Ojalá que nunca me quede ciega.


Esta es la primera vez que me enamoro...

De alguien más. Esto es un tema muy amplio, ya van tres días que trato de darle una estructura a todo lo que se acumula en mi cabeza pero en realidad solo sigo pensando en más diálogos y situaciones de películas con las cuales me siento muy identificada y si sigo así... en realidad no sé que vaya a pasar, pero me duele la consciencia entera.

Admiro mucho a la gente que ha tenido cinco o seis relaciones afectivas a lo largo de su vida. A mis casi veinticuatro años solo he tenido dos relaciones verdaderamente importantes y juro que si hablara conmigo misma hace exactamente doce meses, esa yo llena de enojo y mocos JAMÁS creyó que esto iba a volver a pasar. Y sí, estoy contando desde los novios y novias que tuvieron en primaria, secundaria y prepa a los cuales ni siquiera se toman la molestia de mencionar. Yo jamás sentí algo remotamente parecido al amor puberto hasta mis dieciséis años (una vez escuché en Sabrina, la bruja adolescente, que a esa edad siempre es amor. Sí, voy en serio con esta referencia).Fue de esas veces que te duele respirar y existir si no estás con esa persona. Que no puedes dormir en la noche y que el corazón se te salía por la boca cada vez que la veías. La escuela, la familia y los amigos no son nada comparados con esa cantidad aberrante de endorfinas que produces cada vez que la tocas y que te toca y sientes que el mundo se te cae encima porque no hay manera de que puedas explicarle cuánto y cómo la amas. De esas relaciones sacadas de serie ridícula adolescente, prohibida por tus papás porque tiene el mismo órgano sexual que tú y haciendo que te aferres con todo lo que tu inmaduro sistema límbico te permite. Lo mejor y lo peor que había vivido. Seis años duré así, y me queda muy claro que fue amor porque, y me cito a misma, "cómo puede no serlo si duele tanto." Y cada hora de esos seis años la amé bajo ese concepto. Ese erróneo arquetipo que yo tenía predeterminado como amor. Sufrí muchísimo porque yo creía que así debía de ser; sentí los celos más incapacitantes y la inseguridad más denigrante posible porque yo cedí esa parte mía que pensé era innecesaria. "Hacemos juntas pequeños pedazos de las dos", escribí por ahí de Marzo del dos mil ocho.

La amé tanto como sabía hacerlo hasta que me quedé sin nada y ella lo hizo tanto como pudo. Y en el momento en que me quedé vacía, ya sin poder llorar, me di cuenta, por fin, de la realidad en la que vivía. Nada me hizo tan triste ni tan feliz que el saber que ella, con todo lo que representaba, era una transición importantísima a la partida de madre que se llama "madurez".

Y todo eso fue en una relación, la única que había tenido. Yo no entiendo como la gente puede pasar a través de tantas situaciones en las que se enamoraron o creían que lo habían hecho y seguir adelante tan fácil. En realidad los envidio mucho, porque yo solía ser una persona tremendamente apegada a las personas que amaba (no importa que tan bien o mal me trataran), lo cual resulta ser muy cansado.

Pero, ahora citándola a ella, "Ay vida cómo giras".

Hay tantas cosas que desconozco todavía, y ni siquiera estoy hablando del mundo en general, sino de mí misma. Y peor aún, lo que más se me dificulta aceptar es que hay tanto sobre lo que no tengo el control. Podría vivir lo que sea que me quede de tiempo con esas cosas dándome vueltas en la cabeza. Pensando en mí, en cómo no quiero que me lastimen, cómo cuidar mi inmenso ego y en cómo "si me chingas, te parto la madre el doble" y no se diga la impaciencia, esa puta impaciencia que se convierte en ansiedad, que inevitablemente termina en tristeza si no la sabes controlar.
Hace un año yo tenía un nudo constante en la garganta, que como cáncer me infiltraba la boca y se movía hacia mi cabeza. Estoy segura que debido a eso tuve una temporada en la que pensaba con las manos, todo lo que quería y me aliviaba temporalmente lo distinguía con el tacto. Obviamente nada bueno salió de eso, todavía recuerdo la última vez lo cansada que estaba la piel de mis palmas de tocar las cosas equivocadas. Por más tonto que suene para ustedes, gente que sabe cómo dejar ir, pensé que así iba a ser toda mi vida.

Claro que no fue así, pero en mi vasto ensimismamiento y poca imaginación, nunca, nunca, en verdad ni siquiera estuve cerca, de pensar en lo que me iba a pasar. Primero que nada, no, nadie me vino a salvar de las cosas que tenía que vivir, nadie me quitó lo triste y así fue que nadie aprendió las cosas que aprendí por mí.
De las características que todavía no he mejorado son mi expresión oral y escrita. Ni hace seis años, ni hace uno, ni en este momento he sabido cómo explicarlo; supongo que son de esos momentos en la vida que no se hicieron para eso y yo estoy terca en querer hacerlo tangible. O igual y nada más me quiero explicar cómo es que pasó, que hasta el día de hoy todavía no entiendo.
La segunda vez que la vi fue un parteaguas en mi yo consciente, el problema es que no sabía el alcance que iba a tener en mi vida. Todo se vuelve bastante borroso debido al lugar en el que estábamos, pero mi ser lleno de alcohol pensó: "ojalá que así fuera mi próxima novia". No pensé que el universo fuera a tomarse el comentario más intrascendente de la noche tan apecho. Si las cosas hubieran salido como yo pensaba, probablemente no estaría en donde estoy ahora, todavía asimilando el concepto tan diferente que tengo sobre lo que más quiero en este mundo.
Yo creía y me consideraba una persona paciente, hasta que se me negaba algo que yo quería. En ese momento se hacía evidente toda madurez emocional y mental que no tenía, para tratar de obtener algo que probablemente no era mío, no merecía o no era su tiempo. Si ella hubiera querido o podido estar conmigo en el momento en que a mí se me ocurrió que iba a ser buena idea... bueno, me da poquita vergüenza al pensar en todo lo que hubiera dejado ir.
Soy una enferma coleccionando fechas: la primera vez que esto, la primera vez que aquello, y siempre tenía mi línea del tiempo marcada con un post-it imaginario de cuándo pasó tal cosa importante. Entenderán mi frustración cuando literal un día (algún día que no recuerdo) la vi y supe que ya había valido madre. Recuerdo haber pensado exactamente eso.
Todavía tengo párrafos escondidos por ahí entre mi cosas, en los cuales juraba que se me iba un pedazo de corazón cada vez que la tocaba, lo cuál no era muy seguido. Ahora que lo pienso, escribí más arriba que yo creía que esto jamás me iba a volver a pasar, y no estaba equivocada; esto es completamente diferente. No tengo la menor idea de cómo denominarlo, hace poco le dije que la amaba, les digo que estoy batallando mucho en expresarme, estoy segura que va mucho más allá de eso pero no sé cómo se llama. Y lo dije "hace poco" porque fue cuando tomé el valor para hacerlo, que esto lo siento hace mucho más de lo que ella piensa, incluso probablemente antes de que yo me diera cuenta. Espere pacientemente seis meses antes de poder entender lo que en realidad significa acostarse con alguien, y otros ochos meses más, para poder tener lo que hace casi ya un año pedí entre tanto humo y alcohol.
Es muy raro darte cuenta de cómo no importa si va a funcionar o no, si fui la primera o si voy a ser la última; absolutamente nada de eso tiene relevancia, así como tengo la oportunidad de decir que la amo, así puede que se vaya mañana. Lo que sí puedo asegurar es que ya me salvó la vida en muchas maneras que no se imagina, inclusive después de que yo sola me salvé, y en realidad lo único que quiero es que me deje pasar el tiempo que sea que tenga que pasar junto a ella, porque esto hace mucho que no se trata de mí, sino de la oportunidad de regresarle todo lo que me ha dado. 

Parece que a tu esperanza le pasó lo que a la mía.


29 de octubre de 2013

El derecho del orgullo.


Todavía me acuerdo cuando las cosas tenían sentido, cuando no éramos nada; conocidas, a lo mucho. No sé que estaba tratando de hacer yendo a ese lugar. No por mi propia cuenta, ni siquiera fue mi idea; pero nada me pareció más lógico que volverte a ver a ti y de paso a tu trabajo. "Van a pasar su cortometraje, igual no nos vamos a tardar mucho, ¿me acompañas?" Yo no estaba invitada, en realidad no tenía nada que hacer ahí.

Obviamente fui.

Claro que hubo unos cinco cortos antes del tuyo, pasé los momentos más incómodos de mi vida tratando de encontrar lugar y tuve que salir mil veces de la sala y molestar a media cineteca para contestar las llamadas histéricas de alguien quién ya no tiene relevancia alguna en mi vida.
Pero por fin llegó el tuyo, ahí estaba. Lo que más te gusta hacer y yo dándome el lujo de ver esa parte de tu humanidad que sabía me iba a causar muchos problemas emocionales. Rogué en silencio que no me gustara, encontrar ese defecto en tu ejecución intelectual que me hiciera quitarme esa necesidad de tenerte cerca. Cualquier estupidez para recobrar el control sobre mí misma de la manera más egoísta.
Y con la suerte que me cargo, absolutamente nada de eso pasó. No te podría explicar aunque te escribiera toda mi vida, porque exactamente en ese momento fue en el cuál comenzó a perder sentido.
Yo todavía no te había visto, ya no sabía si en verdad lo quería hacer. Pensé que probablemente no era buena idea, igual y era mejor que me fuera, no tenía caso, no estaba lista, no tenía sentido que estuviera ente mil gente que sí te conoce, que sí quieres, que debían estar ahí contigo, igual no me habías visto, no tenías por qué saber que estaba ahí. A estas alturas ya debería saber que la vida no funciona así. Para cuando perdí lo que me quedaba de valor, estabas a mi lado, saliste de la nada, te saludé como si fueras lo más irrelevante de mi vida. Lo cuál debiste de haberlo sido.
Todo se volvió extremadamente confuso después de lo siguiente: a mitad de mi saludo insípido te llamaron hacia el frente: "Directora de fotografía." Se me hundió el corazón tan adentro de la caja torácica que no podía respirar.
La admiración es algo que socialmente es aceptado sentir, pocos saben que es un privilegio tener en donde descansar el respeto que le tienes al trabajo de alguien. El orgullo, por otra parte, es un derecho. El ver al artista y sentir un nudo en la garganta y sobretodo sentirte inmenso a través del cuarto que comparten por el simple hecho de ser una fracción en su vida, es algo que se gana. ¿Yo quien era para estarme desviviendo en felicidad por ti? Yo no había pasado noches sin dormir escuchando tus ideas o lo difícil que fue para ti hacer algo tan importante. Pero no tienes idead de lo que hubiera dado por haberlo hecho. Y con la profunda admiración que te empecé a tener ese día, me hice para atrás, completamente consciente de los límites que me debía imponer. Aún así, parte de mi corazón, inadvertido de su situación jerárquica, se quedo en esa salita de cine, cimentando las bases del profundo amor, aunado a esa admiración y orgullo, que empecé a tener por ti justamente después.

Nada tiene lógica contigo.

23 de octubre de 2013


Si por mi fuera, no te daría ni la luz del día. Qué cosa más fea cuidar tanto algo y ser tú misma la que lo estás lastimando. 

29 de septiembre de 2013

De las razones por las que naciste.


Estoy casi segura de que va a llover. Casi. No tiene nada que ver contigo, pero por alguna razón el frío que hace en mi cuarto me hace pensar en las suelas de mi zapatos que dejé marcados en el concreto afuera de tu oficina. Aún así, en lo último que estoy pensando es en sexo. Te quise tanto, te quiero tanto, que si esa es la imagen que te puedo permitir quedarte de mí y si esa fue la única manera en la que te pude hacer sentir lo que yo todavía te quiero, en realidad no me importa. Julio, Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre, probablemente Diciembre; no sé cuándo terminó todo, para mí es una línea perpetua que en algún momento se me fue de las manos. Te extraño tanto. Pero me dueles aún más de lo que te quiero. Y dejándome de hablarte entre líneas, y olvidando lo obvio de mi estado etílico, yo creo que hay pocos seres humanos tan agradecidos con el tiempo, la geografía y la situación demográfica, como yo al poder decir que sentí y que viví lo que tenía que hacer contigo.
Un cuarto de siglo no es nada con lo que yo tengo para quererte en mi vida. No te deseo nada más que lo mejor que sé que estás viviendo.

25 de septiembre de 2013

Dos vidas contigo.


Y estoy segura de que esta es la segunda. 


13 de septiembre de 2013

I'm drunk.


Igual y mi problema es que a todos les hablo de ti involuntariamente. Te me notas en las manos, en mi boca, en el cuello y la cadera. Siento que lo callo tanto y tan fuerte, que cuando  por alguna razón mencionan tu nombre, algo se mueve tan adentro de mí que va más allá de mi sentido de voluntad. Grito en un silencio más bien ahogado, como cuando me coges y me tapo la boca lo más fuerte que puedo, y es justamente en ese momento cuando estoy sintiendo más. Y a veces es más como un dolor sordo, difuso -visceral como todo lo que tiene que ver contigo. Te notas en mis movimientos y en todo lo que hago, no lo puedo evitar. Me gustaría que pusieras más atención; te darías cuenta de que te grito desde donde estoy.